Los perros
Hoy me encontré con palabras olvidadas
y las mejoré para terminar mi mejor cuento,
que habla de perros y de heridas
y tiene un final feliz,
como un cuento de niños.
Cada cual a su juego, y el cuento
termina así, de golpe y sin anestesia,
con un sabor agrio como el pomelo
(y mil heridos despedazados por ahí).
Tomemos el camino largo, el doloroso,
el que nos recuerda a nuestros padres
ya muertos, como rocas,
y caminemos descalzos por el barro,
como si el mañana fuera hoy.
Por esto y por todo aquello hay que partir,
uno hacia el norte y otro hasta el sur;
y una vez allí, si estamos de acuerdo,
dejaremos el pasado al costado
y lameremos nuestras heridas,
como perros felices y bien alimentados.
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