La Cacería (riesgo de spoiler)
Anoche vi por segunda
vez una película increíble y triste que se llama La Cacería (“Jagten” en
danés). El protagonista es ese marciano nórdico que se llama Mads Mickkelsen,
que parece tener la cara de plastilina y la boca caída hacia abajo como Stallone.
Su pelo lacio le da un look de psicópata, como en esa otra película donde Javier
Bardem es un asesino serial con una cacerola de pelo lacio bien peinado y
camperita de jean. Mads también hizo de un malo medio gay en una de James Bond.
Bueno, Jagten es una
película devastadora sobre un hombre bueno y solitario llamado Lucas al que
acusan de haber abusado de una niña hermosa como un ángel pero también picara y
mentirosa. La nena, a pesar de su edad, está enojada y despechada porque cree
que está enamorada de Lucas, y cuenta a sus profesoras una historia fantasiosa
sobre Lucas y su pito. La actuación de la niña es increíble: cuando miente hace
un tick con la boca como usualmente les sucede a los que mienten mal -como mi padre-.
El problema es que el
tipo es inocente (al menos la película no muestra el abuso y sutilmente, como
la rana en el agua hirviendo, la trama nos convence de que no sucedió), y todo
el pueblo se complota para arruinarle la vida al pobre Lucas. La película
transcurre en un pueblo chico habitado por gente mal vestida, ignorante y
chusma. Nieva mucho en ese pueblo.
Vi por primera vez
esta película en el cine cuando vivía en Montevideo con mi ahora ex mujer.
Ambas cosas, principalmente vivir en una ciudad triste habitada por gente generalmente
mala como Montevideo, hicieron la película mucho más trágica en aquel entonces.
Recuerdo volver caminando muy triste y confundido por ese barrio horrible donde
vivíamos, repleto de edificios, gente y basura acumuladas. Me sentía muy solo a
pesar de estar acompañado. Anoche la volví a ver solo en mi casa en Buenos
Aires y no me pareció tan trágica como antes. Ahora vivo solo con mi perro y
generalmente estoy feliz.
Sin embargo, lo que me
volvió a impresionar es la templanza de Lucas, la insistencia con la cual se
enfrenta, hasta físicamente, a un pueblo y a sus amigos de toda la vida que lo
acusan de pedófilo. Lucas tiene una mirada fría y profunda como lanzada desde
un antiguo fiordo submarino. Pestanea muy poco Lucas, como los locos y los
convencidos. La salida fácil era agarrar el viejo Volvo y rajarse del pueblo,
desaparecer de la noche a la mañana, pero el tipo se queda ahí, a pesar de
todo. Sus ex amigos le hacen cosas horribles.
Hacia el final, ya
habiendo pasado un tiempo desde el quilombo, hay una escena tremenda en la cual
la nenita mentirosa y Lucas se encuentran en una casa enorme y solitaria, en el
medio de un bosque, rodeada de ciervos sucios y viejos. Un obstáculo psicológico
los separa y no pueden acercarse. La nena está paralizada. Lucas, que nunca se
dio por vencido, no nos decepciona y se le acerca, la alza y ahí es cuando la
garganta se te cierra y el corazón te pega una patada en el pecho. Es una
película sobre el perdón y la misericordia, como la película protagonizada por
ese otro hombre bueno y solitario llamado Jesús de Nazareth.
Al terminar la
película, mientras lavaba los platos, pensaba que la vida es increíble pero hay
que andar con mucho cuidado porque en un segundo se puede poner muy fea la cosa
y no sabes cómo vas a reaccionar. Los amigos verdaderos son muy pocos, muchos
menos de los que vos pensás. ¿Te escapás o la peleás como Lucas? Lucas era más
duro que el hierro, que el hierro duro.