sábado, 16 de julio de 2011

Cuando iba al cine con mi viejo
la película en sí misma era lo de menos.
Estar cerca de mi padre
sentados uno junto al otro
en una sala a oscuras y en silencio
era el mejor cine de superacción.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vamos clensy! El blog ya tiene nueva cara. El poema me pareció corto pero punzante. Una piedra en un lago.
Abrazo,
el tano