lunes, 12 de mayo de 2008

Camina lentamente
con la cabeza gacha
el poeta por la playa carioca.
Sobre pies de hierro
avanza determinante
Carlos Drummond de Andrade.

Alto, mortal,
angosto, monocromo,
el humanista marcha
abstraído y taciturno
por su inmediato presente.

Sentado en la arena tibia
miro pasar a quien descifró
al hombre y al Mundo.
No me ve. Despierto.

No hay comentarios: