Camina lentamente
con la cabeza gacha
el poeta por la playa carioca.
Sobre pies de hierro
avanza determinante
Carlos Drummond de Andrade.
Alto, mortal,
angosto, monocromo,
el humanista marcha
abstraído y taciturno
por su inmediato presente.
Sentado en la arena tibia
miro pasar a quien descifró
al hombre y al Mundo.
No me ve. Despierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario