Se besan, abrazan, se dicen secretos al oído, ríen, se
tocan. Se rozan los labios, las caras, las piernas. Inventan palabras nuevas,
hacen voces graciosas. Inventan un mundo nuevo solo para ellos. Él baja del
tren, camina por el andén, mira para adentro para saludarla, creo que sonríe,
levanta y mueve la manito, ella no lo mira, el tren arranca. Otro corazón
destrozado en el conurbano.
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