Zoom
A lo lejos, en la ladera de la montaña,
brillan como diminutos focos de incendio
las luces municipales del pueblo
que duerme en la noche despejada,
con ventanas abiertas
y cortinas blancas bailando
con el viento de verano,
cuando ya pasaron las fiestas.
En la casa sencilla de dos plantas,
digna y blanca y con flores rojas colgando
en el balcón de hierro negro,
como un pájaro herido duerme
desnuda y sola una mujer
tapada con una manta verde,
y sueña a su madre muerta ya hace años
en esa misma cama y bajo esa misma manta.
La madre, en algún lugar que no sabemos,
sueña a su hija durmiendo en su casa de pueblo
iluminado con luces municipales
en la ladera de una montaña,
y así se cierra el círculo.
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