Desde un balcón.
Mirás las torres negras desde el balcón,
Duermen los justos, los justos vencen.
La madrugada consume a los hombres
mientras a tus pies la República
se rompe en pedazos.
Un vaso de vino tinto apretado en tu mano,
Nada pide a cambio, solo te consuela.
Adentro, sobre podridos pisos de madera
Gritan enloquecidos los modernos.
En catarsis, tu mujer baila con desconocidos,
Mientras tus amigos, drogados, pregonan el fin del mundo.
El último servicio de colectivos recorre Diagonal Sur
Y se disuelve en el íntimo conurbano.
Bebes tu vino lentamente, nada parece alterarte.
Hace varios años perdiste relevancia
Pero no te importa, no te desvela.
En este estado de prudente vigilia
persistís en tu materia.
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