domingo, 21 de octubre de 2007


Avanza mi tesis como avanza la marea.
Inevitable, eterna, imprescindible,
un laberinto de leyes, decretos y dictámenes.
Un nudo de cintas de papel.

Un complejo entramado de sinrazones
que no quieren saber su fin último
de simple publicación académica,
de justificación de horas apátridas.

Sueña con encuadernarse, con ser leída
y aprobada, sueña con ser citada por
en otras publicaciones. Nunca lo hará;
su destino está sellado: reposará
olvidada en una biblioteca hasta
que las polillas la consuman fatalmente.

No le interesa ni el derecho ni
la libre competencia,
ni las joint ventures ni ocho cuartos.
Solamente es una montaña de bytes
archivados en un ordenador barato.

Sin embargo, es egoísta y obsesiva:
únicamente le interesa
ser aprobada por un Tribunal
una fría mañana de noviembre,
entre paredes de nogal.

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